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La escuela diferencial: una buena elección

Hoy les quiero contar un poco de cómo Oliver terminó en una escuela diferencial. Cuando llegamos en julio de 2017 a Chile nuestra intención era que Oliver, de forma inmediata, comenzara a estudiar, haciendo nuevamente el segundo semestre de kínder.

Los últimos 4 meses en Venezuela, debido a las constantes protestas, Oliver faltó mucho a clases y terapias, porque era imposible salir de casa o entrar a su colegio por el cierre de calles o la inseguridad de tener una manifestación a 300 metros de su escuela.

Al llegar aquí nos dimos cuenta de que eso no sería posible: en Santiago Centro, la comuna en la que vivimos, hay alta demanda por ingresar a kínder y primero básico y por más que lo intentamos, ninguna escuela cercana a nuestra casa podía recibirlo a mediados del año escolar.

Decidimos entonces tomarlo con calma y esperar el inicio del nuevo año escolar, mientras aplicamos a varias escuelas cercanas. Entre todas las escuelas para las que aplicamos, estaba una escuela diferencial, especializada en niños con diferentes trastornos del neurodesarrollo.

Finalmente cuando llegó el momento de matricular a Oliver en alguna escuela, de la única que nos llamaron a tiempo fue de la escuela diferencial, y ahí lo inscribimos. Días después nos llamaron de dos escuelas más, pero ya Oliver había sido formalizado en la escuela diferencial.

 

Surge la duda

En el momento no puedes evitar preguntarte si estás haciendo lo correcto. En Venezuela, las escuelas especiales son para trastornos más severos del que tiene Oliver y no siempre son la mejor experiencia para muchos padres. Un niño con un autismo leve como Oliver no va a una escuela especial en Venezuela: por ley le corresponde la escolaridad regular, aunque los maestros no estén capacitados para tratar con niños especiales.

Entonces, si corres con mucha suerte como nos pasó a nosotros, encuentras una escuela en donde todo el personal está dispuesto a trabajar de la mano con los terapistas y que tu hijo alcance todas las metas que corresponden a su edad en el momento justo. Pero no es lo que sucede de forma común.

En muchas ocasiones me escribieron padres desahogándose porque sus hijos estaban en la escuela, pero no estaban aprendiendo nada, no estaban siendo integrados a las actividades del aula y no había un esfuerzo por parte del personal para ayudarlo a aprender. Hubo padres que me dijeron que la escuela les exigía un tutor que acompañara al niño de forma permanente en el aula, lo cual no es malo en sí, pero cuando el tutor es la única fuente de interacción del niño, lo que tienes es un modelo de enseñanza particular, rodeado de otros niños y pagando los derechos de sentarte en un aula, en la que realmente no estás aprendiendo.

Por estas razones no sabía que esperar de la escuela diferencial, pero algo me decía que debía confiar en que esto sería lo mejor para Oliver, y no me equivoqué.

 

El modelo educativo especial

No puedo hablar por otros padres e hijos, sino por la experiencia que hemos tenido nosotros. Desde que fuimos por primera vez a la Escuela Diferencia Juan Sandoval Carrasco en Santiago Centro, sentimos que estábamos en un ambiente de gente realmente informada y preparada para avocarse a las necesidades de Oliver.

Cuando Oliver culminó las evaluaciones para su ingreso, decidieron que él ingresaría por atención individual, para que esto sirviera como adaptación al aula de clases y eventualmente entrar al salón en turno completo.

Hace algunas semanas Oliver inició su programa de atención individual, asistiendo 3 días por semana a tutorías con una educadora especializada en autismo, que ha preparado un programa personalizado de abordaje educativo para mi enano.

El avance más importante de estos días es que Oliver está leyendo de nuevo, algo que no quería hacer conmigo en estos meses desde que llegamos a Chile. Está escribiendo, realizando sumas sencillas y en general está trabajando estimulación sensorial y psicomotriz junto a su maestra.

En unos días más iniciará fonoaudiología, o terapia de lenguaje. La idea de la atención individual es prepararlo para el aula, a la que no ha asistido desde julio del año pasado. Y la misión de esta escuela con casos como Oliver es en general prepararlo para la escuela regular, para que en uno o dos años pueda pasar a un salón de clases en el que sea un niño más, pero con todas las herramientas que le ayuden a concentrarse y aprender de manera adecuada en ese ambiente.

La escuela diferencial fue una bendición que no esperábamos al venirnos a Chile, pero una increíble oportunidad para que Oliver fortalezca sus habilidades, apoyado por especialistas que no sólo tienen el conocimiento adecuado, sino también el corazón en el lugar correcto.

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